
Es una póliza que ofrece orientación legal, gestión de reclamaciones y defensa jurídica ante conflictos de la vida personal y familiar. Su valor no es solo actuar cuando hay un procedimiento, sino prevenir, aportar información desde fases tempranas y acompañar en decisiones jurídicas cotidianas.
La póliza cubre al núcleo familiar definido en el contrato (convivencia y dependencia económica en su caso):
Orientación preventiva por abogados. Sin dictámenes escritos. Urgencias jurídicas 24 horas.
Redacción/revisión de escritos legales dentro de límites anuales (alquiler, compraventa, consumo, etc.).
Gestión amistosa y defensa extrajudicial/judicial cuando el supuesto esté contemplado en póliza.
Consumo, vivienda, laboral/SS, familia, fiscal e internet (según condiciones, límites y exclusiones).
Sí. El seguro permite consultas preventivas para resolver dudas antes de que el problema se complique.
Sí. El límite general de gastos jurídicos es de 6.000 € por siniestro, con límites específicos en algunas garantías.
Sí, en procedimientos cubiertos, dentro de los límites fijados en póliza y conforme a la Ley de Contrato de Seguro.

El seguro de defensa jurídica para familias ofrece asesoramiento legal, gestión de reclamaciones y defensa jurídica ante conflictos habituales de la vida privada y familiar. Permite consultar a abogados de forma preventiva, redactar y revisar escritos legales y afrontar procedimientos cubiertos con un límite de gastos jurídicos definido.
La póliza establece de antemano qué situaciones están cubiertas, los límites económicos, las carencias y las exclusiones, aportando seguridad y previsión frente a problemas legales cotidianos.
Contar con un seguro de defensa jurídica para familias no implica solo disponer de un abogado cuando surge un conflicto, sino anticiparse a problemas legales habituales y afrontarlos con un marco de cobertura definido.
Frente a la contratación puntual de servicios jurídicos, el seguro permite planificar costes, acceder a asesoramiento preventivo y actuar desde fases tempranas, evitando decisiones precipitadas y gastos imprevistos. La siguiente comparativa resume las diferencias prácticas entre disponer de un seguro legal familiar y no tenerlo, en situaciones reales del día a día.
| Aspecto clave | Con seguro de defensa jurídica familiar | Sin seguro de defensa jurídica |
|---|---|---|
| Asesoramiento legal |
Acceso a orientación jurídica especializada de forma preventiva y ante dudas legales.
|
El asesoramiento suele buscarse solo cuando el conflicto ya existe, con coste desde la primera consulta.
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| Control de gastos |
Gastos jurídicos cubiertos hasta los límites establecidos en la póliza, conocidos de antemano.
|
Costes variables e inciertos, que dependen del profesional, la duración y la complejidad del caso.
|
| Momento de actuación |
Posibilidad de actuar desde el inicio del problema, reduciendo riesgos y errores.
|
La intervención legal suele producirse cuando el conflicto ya está avanzado.
|
| Gestión de escritos y reclamaciones |
Revisión y redacción de escritos, así como gestión de reclamaciones, dentro de las condiciones del seguro.
|
Cada gestión implica un coste independiente y una búsqueda individual de profesionales.
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| Defensa jurídica |
Defensa extrajudicial y judicial en los supuestos cubiertos por la póliza.
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El asegurado asume directamente la búsqueda, coordinación y pago de la defensa legal.
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| Cobertura familiar |
Protección jurídica extensiva al núcleo familiar definido en el contrato.
|
Cada miembro de la familia debe gestionar y asumir su propia defensa legal.
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| Tranquilidad y previsión |
Marco de protección jurídica estable, con límites, carencias y exclusiones claras.
|
Incertidumbre ante cada nuevo conflicto legal, tanto económica como procedimental.
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Acceso a orientación jurídica especializada de forma preventiva y ante dudas legales.
El asesoramiento suele buscarse solo cuando el conflicto ya existe, con coste desde la primera consulta.
Gastos jurídicos cubiertos hasta los límites establecidos en la póliza, conocidos de antemano.
Costes variables e inciertos, que dependen del profesional, la duración y la complejidad del caso.
Posibilidad de actuar desde el inicio del problema, reduciendo riesgos y errores.
La intervención legal suele producirse cuando el conflicto ya está avanzado.
Revisión/redacción de escritos y gestión de reclamaciones dentro de las condiciones del seguro.
Cada gestión implica un coste independiente y una búsqueda individual de profesionales.
Defensa extrajudicial y judicial en supuestos cubiertos por la póliza.
El asegurado asume búsqueda, coordinación y pago de la defensa legal.
Protección jurídica extensiva al núcleo familiar definido en el contrato.
Cada miembro debe gestionar y asumir su propia defensa legal.
Marco estable con límites, carencias y exclusiones claras.
Incertidumbre económica y procedimental ante cada nuevo conflicto legal.
Este tipo de comparativa ayuda a comprender que el valor del seguro legal familiar no está solo en resolver conflictos, sino en prevenirlos, gestionarlos con información y reducir la incertidumbre jurídica en decisiones cotidianas.
80.48€
120.22€
Cuando surge un problema legal, muchas familias recurren a un abogado de forma puntual. Sin embargo, esta opción suele implicar incertidumbre económica, falta de continuidad y decisiones tomadas con poco margen de maniobra. Contar con un seguro de defensa jurídica familiar ofrece un enfoque diferente: preventivo, planificado y acompañado.
Contratar un abogado por cuenta propia implica asumir honorarios que, en muchos casos, no se conocen desde el inicio y pueden incrementarse según la duración o complejidad del asunto. Con un seguro legal familiar, los servicios y gastos cubiertos están definidos previamente, lo que permite afrontar un conflicto legal con mayor previsión y sin sobresaltos económicos inesperados.
Uno de los principales riesgos de actuar sin cobertura legal es retrasar la consulta por miedo al coste. El seguro de defensa jurídica facilita el acceso temprano a profesionales especializados, lo que permite analizar el problema desde su fase inicial, recibir orientación adecuada y evitar errores que podrían agravar la situación legal.
Mientras que la contratación puntual suele producirse cuando el conflicto ya está avanzado, el seguro legal familiar ofrece asesoramiento jurídico recurrente. Esto permite resolver dudas, preparar documentación, valorar opciones y actuar con mayor seguridad antes de que un desacuerdo se convierta en un procedimiento complejo o costoso.
Saber que cuentas con apoyo jurídico cuando lo necesitas aporta una sensación de seguridad constante. El seguro de defensa jurídica familiar no solo actúa cuando surge un conflicto, sino que acompaña a la familia en la toma de decisiones legales cotidianas, ofreciendo respaldo profesional y reduciendo la incertidumbre ante situaciones legales imprevistas.
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